Llegada a Teherán

Saludos desde Teherán.

Ya estoy por fin en la capital de Irán y aunque ya han pasado 4 días, casi no he dado señales de vida. Ha sido básicamente porque no hemos parado quietos y además no he podido conectarme a las páginas a las que suelo acceder normalemente para comunicarme con el resto del mundo porque desde aquí no se puede.

Me gustaría contaros mi viaje de llegada, mis primeras impresiones sobre la ciudad y mis primeras experiencias. Así que allá voy.

Esta historia comienza el pasado 24 de Octubre cuando cogí un AVE dirección a Madrid. En el mismo tren coincidí con Fernando, uno de los becarios de comercio exterior con los que coincido en la Oficina de Teherán durante todo este año. Nos tomamos una cervecita juntos en la cafetería del tren en el último momento y por fin llegamos a Madrid. De ahí directos al hotel que teníamos reservado junto al aeropuerto. Esperamos a que llegará Javi, el tercer becario en Teherán, y nos fuimos a comer algo por Madrid. Intenté quedar con los 2 Danis: el becario de informática de este año en Madrid, pero estaba ya en pijama a punto de cenar, y el becario de informática del años pasado en Teherán pero tenía el móvil apagado y no pude contactar con él. Fuimos a un bar de tapas y nos pusimos hasta arriba, copazos incluídos al final. Ya bien llenos volvimos al hotel donde dormiriamos unas escasas 4 horas.

A la mañana siguiente cogimos el bus lanzadera desde el hotel que lleva al aeropuerto. Allí nos pusimos a pelearnos con nuestras maletas porque superaban el límite de 23Kg. Pero después de ver que metiendo todas las camisas (unas 8 ) en los bolsillos del abrigo y que aún así superaba por mucho el límite lo dejé por imposible ya que si me pasaba por 2Kg o por 9Kg iba a pagar exactamente lo mismo. Al final tuve suerte y me tocó una azafata simpática que lo apañó para no tener que pagar sobrepeso. Creo que mi pasaporte especial ayudó algo ;)

Una vez facturadas las maletas nos dirigimos al control de seguridad en el que me hicieron separar la maraña de cables que llevaba en la maleta del resto. Para mas inri el arco de seguridad pitó cuando pasé. Ya pensaba que me iban a descubrir el fajo de billetazos que llevaba adherido al cuerpo pero no dieron con él. Por los pelos. Pues nada, a montarnos en el avión y camino para los países bajos. A mi derecha en el vuelo se sentó un señor japonés que hablaba perfectamente español. El viaje me lo pegué sobando la primera parte hasta que nos dieron un pequeño aperitivo en el avión. Aproveché casi al final del viaje para irme a los asientos con mis becarios y estuvimos tonteando un rato con la lente ojo de pez que tengo para el móvil. Un ratito más y ya llegamos a Ámsterdam.

Nada más llegar al aeropuerto de Ámsterdam me quedé enamorado. Estos holandeses saben como hacerte agradable una escala entre aviones. Tenían cuarto para fumadores, una zona de descanso decorada como si fuera un bosque con sonido ambiental, puffs, tumbonas y asientos con enchufes y wifi gratuita. Además de un montón de comercios y hasta una zona en la que usar una habitación por horas, ya fuera para echarte una siesta o pegarte un duchazo. Es el aeropuerto en el que no te importaría que te retrasasen un vuelo. Aprovechamos ese tiempo para tirarnos en las tumbonas o en los puffs y descansar un poco. Javi incluso se echó una siestecita.

Ya bien descansados nos fuimos a la puerta de embarque donde había una cola del copón. Estaban pasando de nuevo un control de seguridad justo antes de entrar en el avión. Estaba llenos de iraníes y pasó un buen tiempo hasta que pudimos llegar a la cabeza de la cola. Ya allí me hicieron pasar mi maleta por el detector de rayos X y yo pasé por detector donde te marca en una pantalla donde está el objeto sospechoso. A mí me marcó todo los laterales del pantalón y alguna zona más. Supongo que por las cremalleras laterales de los pantalones que llevaba. Tocó cacheo de nuevo pero de nuevo no descubrieron el fajo, aunque esta vez estuvo más cerca. Pasado el control de seguridad sin más problemas embarcamos en el avión. Nos fijamos que el avión, un Boeing MD-11 (Douglas), tenía la mayor turbina justo en la cola del avión como ya me había apuntado mi amigo el piloto. Esta vez estabamos los 3 separados. A mí me tocó en mi fila con una pareja de franceses que ni papa de inglés pero nos hicimos entender con mi oxidado francés y los tan socorridos gestos. El viaje no se me hizo excesivamente largo a pesar de las 5 horas que fueron. Pasé el rato entre un par de siestas, fotos a las nubes que se veían por mi ventana, la peli de Gnomeo y Julieta en mi pantalla individual, consultando la información del vuelo y tomando la cena que tan gentilmente nos ofrecieron las azafatas de la compañía. Una de las cosas que más curiosas me resultó es que cuando quedaba ya muy poco para aterrizar, las mujeres comenzaron a colocarse el pañuelo por la cabeza aunque algunas ya lo llevaban puesto desde Ámsterdam.

Al fin aterrizamos a eso de las 22:10 (hora local de Irán) y ahora nos tocaba pasar por la cola de pasaportes, que no fue tal porque nada más llegar me indicaron que pasara por el pasillo de “Crew”. Le entregué mi pasaporte de servicios al señor que me atendió y tras ojear un buen rato mi pasaporte me plantó el sello en la página de la visa iraní. Ahora solo nos quedaba ir a buscar nuestras maletas pero algo me sobrecogió al llegar a la sala de recogida de equipaje. Un silencio sepulcral. Allí no hablaba ni el Tato. Será que venía del ruido de España y un silencio tal me resultaba ensordecedor. Tardamos más de lo debido en recoger nuestras maletas porque hubo un par de maletas que se atascaron en la cinta transportadora con la consecuente cordillera de maletas apiladas. Por fin consiguieron parar la cinta, desapilar ese caos y ponerla a funcionar de nuevo. Ya con las maletas en nuestro poder nos dirigimos hacia un control de seguridad de maletas con rayos X. Y siendo en Irán es en el que menos problemas tuve. La única cosa que se salió de lo normal es que el hombre que estaba en la máquina me preguntó que llevaba en el equipaje de mano. Le respondí que el portatil y la cámara y p’alante. Fuera nos esperaba Ahmad, el chófer de la oficina, que venía para recogernos y llevarnos al aparthotel en uno de los coches de la embajada. En los 50 minutos que duró el trayecto desde el aeropuerto hasta el aparthotel tuvimos tiempo de acribillar a Ahmed a preguntas y de disfrutar de la conducción persa: aquí convierten 2 carriles en 3, se pegan hasta quedarse a un dedo pero sin tocarse, gana el primero que mete el morro y el perdedor no se enfurece al volante y al rebasar a un coche usan el claxón como diciendo: – “Estoy pasando a toda pastilla. Que no te dé por meterte en mi carril de repente”. La verdad es que es todo un arte.

Llegamos a donde nos quedaríamos las primeras noches hasta que encontraramos piso propio. Un aparthotel en la calle Gol Shahr en el cual la noche vale como unos 250$ (aquí para temas inmobiliaron usan los dólares americanos ya su moneda el rial iraní está muy devaluado, fluctua mucho y cada vez hay más inflación. 1€=15000 Riales iranís). Dejamos las maletas y nos acomodamos como pudimos pero como nos entró hambre y ya era tarde decidimos bajar a recepción para que el recepcionista nos recomendara donde comer o que nos encargara comida. Acabamos pidiendo a una pizzería llamada Ared. Las pizzas no estaban nada mal pero tenían un cierto regusto que no nos resultaba familiar. Yo acompañé la pizza con un par de cervezas (0,0% por supuesto) y al poco nos fuimos a dormir porque al día siguiente nos tocaría ir a la oficina. Pero eso ya es otra historia.

Espero que no os haya resultado pesado leer este tochaco y que así vayais conociendo un poco de la experiencia que estoy viviendo por aquí. Estén atentos a sus pantallas. Próximamente más.

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10 Responses to Llegada a Teherán

  1. Baxayaun says:

    ¡Por fin! Gracias por ponernos al tanto. ¿Sería mucho pedir una actualización semanal? Al menos durante los dos primeros meses. Luego ya sabemos que te habituarás a aquello y no nos tendremos que preocupar tanto, pero de momento, nos gustaría ver como evoluciona tu estancia allí. Los comienzos son dificiles, pero de momento se ve que es mejor de lo que te esperabas.

    Un abrazo enorme tío. ;)

  2. la_Pé says:

    Querido amigo:

    Por el bien de un trabajo etnográfico que me sirva de algo en el futuro, sigue describiendo el viaje tal y cómo lo haces: con todos los detalles posibles. Tú antropólogo de campo, yo antropóloga de gabinete.

    No sé cómo decirte esto sin que suene ñoño, pero me he sorprendido a mi misma echándote de menos algo más de lo que pensaba. Eres como la presencia silenciosa del grupo que de repente suelta un khun y nos reímos todos! Además, te has ido sin actualizar el flickr! jajaja

    Cuídate mucho. Besos!

  3. Edu says:

    Percibo que te dio palo hacerle vídeos a las azafatas al cambiarse cuando estábais aterrizando. Máh shico tuuu…

  4. Irene says:

    POR FIN PEKE!!!

    Aunque ya me habias adelantado algunas cosillas, leerlo con pelos y señales mola mucho. A todos nos es¡ncantaria una actualización semanal ^^

    Te echo mucho de menos, pero me alegra muchiiiisimo saber que lo estais pasando bien y que te estás sumergiendo en una nueva cultura. Una nueva etapa de tu vida. Disfrutala al 100% (y dejanos disfrutar con tus actualizaciones!)

    Te quiero mucho
    La copilota loca XD

  5. Carolina says:

    Brero hijo que facilidad para describir al milímetro todo!! Me lo he imaginado tal cual, como si leyera un libro. Me alegro de que todo esté bien por allí. Lo que más me ha llamado la atención es tu descripción del aeropuerto de Amsterdam!! Ahora me están entrando ganas de ir paya!! jeje y lo de las mujeres poniéndose los pañuelos cuando estábais llegando a Teherán… eso me impresionará e indignará siempre.. en fin, que sigas poniéndonos al día que así es como si nosotros también pasáramos por allí. Cuidate amigo!!!! Besotessss

  6. Bea says:

    Brero, yo también voto por leerte todas las semanas, lo haces super ameno y así sabemos que estás bien :)

    Cuídate!

    Un besito

  7. Tere says:

    Me he sumergido en tu historia.besitos gordo.

  8. Er dj... saiko la weba says:

    de pm librero.. yo por aki en brighton lo estoy pasando algo mal, los alquileres son caros, el trabajo tampoco sale rapido, es complejo… pero sigo aguantando.. espero que t habitues rapido para mi el comienzo esta siendo muyyy duro. un abrazo amigo

  9. Rafa Vargas says:

    Te envidio. Mucho. Esta posiblemente se la historia/gran anécdota de tu vida y no acaba más que de empezar.

    ¿Admites visitas?

    Pd. No deberías postear lo de que has llevado efectivo escondido.

  10. Helenatxu says:

    Quiero más!! Vamos, que ya estamos a 5 y seguro que han pasado mil cosas!
    Escribeee (y pon muchas fotos!) :)

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